miércoles, 13 de junio de 2012

Prohibido jugar con los sentimientos.



Quizás robaste algo sin darte cuenta, algo que no podrás          devolver si no lo sientes. Entras, miras, robas y te vas, mientes, lloras y lo olvidas. Es más difícil decir la verdad que mil mentiras para tranquilizar. Juego de dos en el que solo juega uno mientras el otro se deja embaucar, juego de sutilezas y engaños envueltos en hojas de rosal, espinas y rosas, amor y dolor, pasión y traición. Dos palabras salieron de tu boca sin contemplación, sin remordimiento ni sentimiento al ver el efecto de tal coacción. Dos vidas una detrás de otra, y otra siendo el centro de atención, que las miradas se posen sobre ti, tu mayor devoción, que la tuya solo sea para mí, era mi mayor obsesión. Apatía y desengaño, cuentos sin final, tu cariño...mi debilidad.

1 comentario:

  1. Ella apostó fuerte, consciente de que la apuesta ponía en juego su órgano más importante, aquel que no bombea sangre, sino lágrimas cuando le rompen. El mayor dolor sufrible, aquel que proviene de la irracionalidad incomprendida por una mente, sufrida por un alma. Puede que al principio, al mirar una rosa no piensas en que lleva adosadas espinas, y al final acabas descubriéndolas tras sangrar, tarde. Conocedora de que el amor era un sueño, capaz de desembocar en enfermedad crónica, cuyos síntomas son recuerdos, dolores agudos en el pecho y pasos vacíos, que lo son por no tomar su mano al recorrer aceras frías, sin su presencia. ¿Por qué el? ¿Por qué conmigo? Preguntas huérfanas de respuesta. Ayer, todo fue ayer, y hoy todo cae, esperando que un mañana esperanzadora levante sonrisas y devuelva los corazones a esa que se quedo en blanco con tu marcha. Siempre desecha en nada, aromas que se desvanecen entre las estelas del tiempo, caprichosa, castigadora y salvadora por igual. Tiempos verbales que fueron manipulados: quiero, quise, querría que todo fuera igual que antes…

    ResponderEliminar