Fueron
tiempos mejores, donde tus palabras sonaban a ilusión, a cariño y hasta me
atrevo a decir que a amor, una vez más rompiste tus propias promesas, pobre de
aquel que ahora las crea. No seré yo el que vuelva a esperar alguna recompensa,
juego de dos en el que ya solo juegas tu, adiós y gracias, gracias por las
noches de espera, por las ilusiones perdidas, por las falsas palabras, por
alargar tanto el final esperado.
Yo lo
intente pero tu…
Tú que caíste
como un ángel del cielo y entre tantos demonios me enseñaste la luz, tú que
rompiste lo eterno, el miedo que siento dentro de empezar mi nueva vida, ahora
que no estás, tú que rellenas el hueco que dejaron tus besos, ese veneno eres tú.
Si el
corazón noto que se para, es porque tengo tu imagen tan clara, que no se si el
amor dispara, ¿quieres saber más de mi vida? Lo que yo por ti daría y todo lo
que daba, no me comparo con nada, no busco curar heridas, solo apartar tu
mirada de mi vida, ángeles negros en mi espalda que dejaste fría…
Eres mi
ruina, halaga mi autoestima con alguna mentira que todavía no sepa y si te cabe
en la maleta, llévate toda mi rabia.
Todo lo
que me gusta de ti, es todo lo que escondes, vienes y me arrebatas, aviones que
volé a tu lado, conviertes en hojalata, si algo no te apetece lo liquidas, tu
eres mi espina, tan dolorosa y cruel como una rosa malherida.
Ya no
se lo que creer, atrapado en un lento amanecer de color café, sigue en mí tu
porque, así que esta vez… No desataré mi rabia en este papel.
ADIOS